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martes, 27 de septiembre de 2016

Quién?

Quien en sus cabales vino a enamorarse
una tarde de septiembre (en que año y a cual
hora) de ti, muchacha
extraída del cobalto, sin pasaje de retorno ni
paracaídas, sin remedio?

Quien se vio en la vorágine de estos estadios, en medio del incendio,

desnudo como un hipocampo arrojado del agua, 

cuervo ingenuo que se olvida de los campos, del maíz, y
sigue
tu andar, la danza de tus codos, y esa risa,
esa risa que le deja hambriento y mudo, él
mismo hecho un nudo, trastabillero y ebrio,
(lejos de ser el pirata o el rufián de sus mejores días)
Indefenso como el césped?
Quien seria idiota lejos de casa?
Quien soltaría el timón de la barca?
simplemente porque te vio a vos,
te escucho a vos, te vio aparecer
(quien sabe de donde?) y supo
que existías vos.
Pobre animal dejado a la intemperie,
no le perdono ni le entiendo.
Para no cruzarme con él
he cubierto con sus camisas los espejos.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Domingos

Odio los domingos.
Mis manías
me muestran sus raíces de abedul
e imploro
que no falte sal a la mesa.
Leo poesía y evito la prensa
porque el mundo es mudo
e intento recordar el nombre 
y el rostro de una chica 
que conocí anoche 
y a quien nunca volveré a ver,
porque la ciudad es gigante
y yo me encierro los domingos.
Hierbe el agua en una esquina
y me agazapo lejos del teléfono
contando las hormigas
que me roban la harina.
Pienso en la familia y en las fotos que perdí.
En mis amigos y en las fotos que perdí.
Y es por eso que esta tarde no pienso en el bolsillo.
Odio los domingos
cuando hay silencio y un automovilista
ocurre,
y reconozco la palabra Trafico.
Absurdo.
Mashmallow.
Cuando ni los perros ladran
el mate se ha lavado
o
descubro
que respirè otra vez.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Ñu

Amigo mio
la patria
tiene un dejo de tristeza
no es solo el polvo en la mochila que cae
con su peso piedra
ni el lago de la voz evaporándose.
No es la barca ni la balsa a la deriva
ni el viejo almendro que se inclina
mientras yace el sauce y llora el olivo.
Es un poco de todo
la esquina
el abuelo
el periódico que arrastra el viento
en su forcejeo por la ciudad industrial
un cansancio de meseta
un otoño de los huesos
y a ras una noche larga y ebria.

Mayúscula pena.

Para el abrazo nuestro,
un derrumbe.

jueves, 18 de agosto de 2016

ODA (LISCA) AL CAMARADA FELIPE UGALDE

Le llamaban muchacho
cuando andaba clandestino,
balalaica a cuestas,
en los montes de la estrella polar.

Buscando (y vaya uno a saber) el por qué
o el océano en esas latitudes,
como quien se ha perdido 
la partida o una corrida de toros.

Pero usted no había perdido nada,
ni el misterio ni el instinto,
conseguía llevar consigo incluso
el asfalto salado de su tierra
entre los muslos,
y las grandes ciudades no le causaban miedo
y mucho menos frenesí.

Usted tramaba algo.

Desde niño, desde cabro chico, desde mocoso.

Porque usted, con su desdén a los botones,
conocía el idioma del viento
y sabia
que uno solo vuelve con el viento,

para aprovechar el sismo
a la hora del té
y el azúcar revolver.


domingo, 14 de agosto de 2016

Con la solapa arriba

(No.
El silencio muerde la piedra y no hay excusa,
las excusas están en las señales de la piel.)


Cuando llegue la tarde
y culmine el transito de la copa en este brindis,
no volverán a encontrarme,
ni para encontrarme.
Pues ni yo,
que no me reconozco ante mi traje
me recordaré.

A la cabecera de la mesa, sobre un piso endeble,
alguien posará un florero vacío.
El banquete cumplirá su calendario.
Una muchacha se arreglara las uñas.

Vuestro compromiso no sucumbirá
y les queda una ciudad allí afuera.

Un automóvil a la puerta de casa.
Una pantalla de televisión lcd.

Aun en los bolsillos de la viña hay
artículos más preciados, que una tarde
donde sopla fuerte el viento.


sábado, 13 de agosto de 2016

Matilde

Volveremos a vernos
pronto,
cuando nos informen
que dejamos el siglo XX en su caja
para siempre,
y nosotros estemos dentro de otra caja
veinte pies abajo,

y ya no importe
ni la lluvia
que vuelve imposible la calle a casa,
ni las protestas
que nos demoran en la avenida y
cierran los puestos de comercio.





Cuando estas disponible

Antonella, 2013.
Pinhole, caja de zapatos talle 41.




Esas maniobras pasajeras
-A falta de cigarrillos.
A falta de afectos-
En el vaivén de la plaza.

Los domingos.

En el horario fechado por tus preguntas
de criatura que se arropa
antes de misa
o frente a la puerta del mercado central.

Me pareces una bruja perseguida
o una postal
a esas horas.

Los domingos.

Mientras la niebla ya no confunde a nadie
y se llena la bolsa con mariscos
y cachivaches de feria de cuneta.

En un acto reflejo de intimidad
de amigos
o de amantes buscando su asiento en la tribuna.

Los domingos.

El único día que tenemos para compartir el pan.






viernes, 5 de agosto de 2016

Pawn Sacrifice

Pasaje Herodoto #111
Valparaíso. 2013.
Llegar a casa antes que el sol
a la manera de una hoja,
a la edad del otoño.

Nadie a la puerta,
nadie tras ella; y
por el hall desplomarse
a la antigua manera:

Vuelto un pañuelo,
asomado como adorno 
en el bolsillo del traje.
Una solapa raída y un crucigrama 
incompleto en la mesa de centro.

Esos adelantos obsoletos
que en todos los hogares del mundo
fueron una complicación.

Pero hoy en las calles aun no amanece...


Boleto de las 17:27





Ese viejo viaje que reclama el tiempo
como un sobretodo bajo la lluvia
ahuyenta
el miedo,
pero los leones no tienen guarida y lo sabes
pues la sabana entera les pertenece.

Aún con ello la intemperie de agosto
con el ritmo que mueve a los meses más fríos
en su retorno,
te etiqueta como a un niño de oficina
cuando
el equipaje y los tranvías se aferran
a la tierra que los deja hacer.

Entonces ¿Quién?
¿Desde dónde y cuando,
extenderá su porción de anemia
por el atlas ?

Mientras los elefantes mueren
en la vereda.




sábado, 30 de julio de 2016

11:44

Fuiste la ruina y mis soledades.
La anestesia de todas mis rutas.
El campo aciago cuando pensaba
que alguien venia por mi.
Fuiste la primera palabra tanto o mas que la ultima.
La interrogación frente a todas las puertas.
El estrépito.
La arrogancia y la audacia.
Fuiste la malsana inclemencia que me llevo al arrebato.

Ahora como una hiena ciega que da pasos a tientas en la noche
puedo dejar algo para vos:

                                          La blusa.

martes, 26 de julio de 2016

548

Mientras la luna cae como la locura en un paño rojo,
mientras el lecho se amolda como un mueble vacío
y la túnica en la tierra queda (...)
                                                     Mientras la luna, la locura, cae,
como en un paño rojo (...)
                                          Mientras la locura como la luna en rojo,
un paño cae.


En tanto tu nombre de turca se evapora del cuarto y el reloj marca las seis.


domingo, 17 de julio de 2016

Página a las 06:45 am - Julio




Buenos Aires.
(Detalle)
Julio, 2016







Despertar
para evitar
ver gente muerta
o como muere esa gente
por vos, gracias a vos,
después de una hora o dos
de famélico sueño
y, con ello, notar
que se termina el tabaco
al enrollar el ultimo papelillo
y que se termina el gas
en la cocina, que miras
muerto de frío, dentro de cinco minutos
mientras intenta hervir el agua y,
en tanto, la noche aún allí afuera, aún no huye
cuando no llegan a ser las siete de la mañana.

El invierno de Buenos Aires te congela los dedos.
Oyes los bondis pasar y la gotera del lavaplatos.
Y por temor a ponerte de piedra
no miras
ni te acercas
a la ventana.

No importa a donde vayas.
Ni despierto ni durmiendo
te abandona el deja vú.

(¿No era acaso lo que siempre buscaste, hombre?)


miércoles, 29 de junio de 2016

Este Poema Es Para Tí Destrucción:

Porque me hiciste llorar
Porque me hiciste reír
Te mereces todo esto.

Una estrella cayendo al levantar mi mano
Un kraken sollozando cuando mires al mar
La luna llena en el cielo quitándose el sombrero.

(Un poema que abarque todas las letras de tu nombre)

Te mereces todo esto
y mucho más.

martes, 28 de junio de 2016

Interrogativa mientras me peino la barba.

Me pregunto si recuerdas nuestras noches en el cubil de mi vivienda.
Si recuerdas la tarde aquella - entera para nuestra entrega.
Me pregunto si recuerdas la pregunta antes del primer beso
y la chaqueta que traías puesta esa noche del primer beso.
Si recuerdas como hablaba tu sexo rodeado por nuestra risa.
Me pregunto a cada instante si acaso recuerdas tanto como yo:
Mi llegar a casa y respirarse y transpirarse, tu pelo en la almohada, tu cintura doblada,
y respirarse y transpirarse una vez más.
Nuestro mirarse en el otro, el compás en las manos y la entrepierna.
Me pregunto si acaso te preguntas por mi de vez en cuando, cuando
miras al mar o ves caracoles sobre el césped, si recuerdas mis desvencijadas cornisas,
o el olor que me dejabas tú después de ti.

El Exilio Y El Reino




El rostro se desnuda
para enfrentar
su paso por el mundo.

Mientras en el fondo
de las habitaciones
escoge distintos pasaportes.








Fotografias para el taller "Ruta Caletera" en la ciudad de Valparaíso, impartido por Fernando Melo .
Foto Libro Físico: https://vimeo.com/68804066







lunes, 11 de enero de 2016

Leopardos Y Karencia (IV)

El embelesamiento del cuarto-
-creciente en la techumbre,
proceloso  mar de la existencia
a duras penas,
vuela a la manera de tu cuerpo y
la libélula,
que hay en ti sobre mi
acordeón vuela.

Vuela en nosotros
el enjambre de la duda,
el runrún del gato que es paloma.

Vuela el hecho
de amanecer unidos,
la tijera desnuda al viento.

Vuela con nosotros
la botánica del cuarto,
la sábana la pantimedia y
los vestidos.

Vuela la boca debajo de tu ombligo.

Vuela el sauce de joroba rendida.
Vuela ebrio espanto en cada mordida.

Vuela mirra en la pagina amarilla
y en nosotros amante la musa y
el rapsoda vuelan.

Vuela la hora-
-la mariposa danzando y en su tormenta
vuela el encanto
de contemplarte dormida.

(con nosotros el rapto amargo de la tontera)

El desprendimiento del cuarto-
-creciente en la techumbre,
sinuoso signo de la karencia que
se apega,
vuela a la manera de tu cuerpo y
la libélula,
que eres tú sobre mi
acordeón vuela.